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La norma internacional de gestión de la energía UNE-EN ISO 50001 acaba de revisarse. Entre otras novedades, la nueva versión presenta un mayor enfoque al negocio, incluye el pensamiento basado en riesgos y da mayor importancia al análisis del contexto.

Cerca de 23.000 organizaciones en todo el mundo disponen de tres años para adaptar sus sistemas de gestión de la energía a los requisitos incluidos en la última versión de la UNE-EN ISO 50001, publicada el pasado mes de agosto. Se trata de la herramienta de gestión de la energía empresarial más utilizada en el mundo. Su aplicación ha conseguido generar a las organizaciones un ahorro sistemático de entre el 5 % y el 30 % del coste energético, según un balance realizado por la Organización Internacional de Normalización (ISO). Además, 9 de cada 10 organizaciones que utilizan esta norma la recomiendan y el 95 % de los usuarios dice que la norma le ayuda a identificar las actividades que consumen más energía, según ISO.

 

50001Entre las mejoras que aporta la nueva Norma UNE-EN ISO 50001:2018 destacan las estructurales. Así, adopta la estructura de alto nivel (HLS) que permite aumentar el alineamiento de las normas de sistemas de gestión de ISO aportando una estructura, texto, términos y definiciones comunes, con el objetivo de facilitar a las empresas la integración de los diferentes sistemas de gestión de acuerdo con las normas ISO que tengan implantadas. Por otra parte, incide en mayor medida en la mejora continua, que se mantiene como una de las claves de un Sistema de Gestión de la Energía y se relaciona más claramente con la información derivada del análisis y evaluación del sistema. Otras novedades pasan por un mayor enfoque a negocio estratégico y táctico en el proceso; elevar la capacidad para exponer la mejora del desempeño energético a través del incremento de métricas disponibles: indicador de desempeño energético (KPI), indicador de desempeño energético de referencia o mejora rendimiento energético; incidir en la captura de datos (Planificar, Analizar y Actuar) a través de la planificación del Sistema de Gestión de la Energía y sus procesos energéticos, mejora del desempeño energético, cumplimiento de requisitos legales y otros requisitos, y logro de los objetivos energéticos; o incluir el Pensamiento Basado en Riesgos siempre implícito en la ISO 50001. En definitiva, la nueva norma mantiene, como no podría ser de otro modo, el espíritu de mejorar la eficiencia energética de los procesos de forma sistemática mejorando los resultados empresariales mediante la identificación de soluciones técnicas precisas.

 

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